SOLO TÚ… SIEMPRE
NO ELEGÍ YO LOS CAMINOS, NI ENTENDÍ CADA PORQUÉ.
TÚ CUIDABAS CADA PASO, CONFIANDO TE ENCONTRÉ.
HUBO PUERTAS QUE SE ABRIERON, OTRAS QUE YO TUVE QUE CERRAR.
BUSCABA MI LUGAR Y TÚ YA ESTABAS ALLÍ.
QUIZÁ NUNCA FUE ENCONTRARTE, QUIZÁ SIEMPRE FUE DEJARME ENCONTRAR.
SOLO TÚ, SIEMPRE, CUANDO NO ENTIENDA, SEGUIRÉ CONFIANDO EN TI.
SOLO TÚ, SIEMPRE, MI PRINCIPIO, MI CAMINO Y MI PORVENIR.
Y AUNQUE NO VEA DÓNDE ACABA EL SENDERO, AUNQUE ME TIEMBLE EL CORAZÓN,
SÉ DE QUIÉN ME HE FIADO, SÉ DE QUIÉN ME HE FIADO…SOLO TÚ, SIEMPRE, SOLO TÚ.
HUBO DÍAS DE SILENCIO, OTROS LLENOS DE TU PAZ,
ERAN FORMAS SILENCIOSAS DE MOSTRAR TU VOLUNTAD.
CADA HISTORIA, CADA ENCUENTRO, CADA VUELTA, SON CAMINOS QUE APRENDÍ A ABRAZAR.
HOY TE ENTREGO TODA MI VIDA. SÍ, SEÑOR, UNA VEZ MÁS.
Pues esta es… la historia de mi vida y la banda sonora de aquel 29 de Agosto que hoy, aunque ya un poco lejano, quiero recordar.
Un momento, sin duda, especial, emotivo, entrañable. Parecía que iba a ser un antes y un después pero no, no ha cambiado nada. No es que ahora ya sea “monja de verdad”, como me dicen algunos; no es que antes estuviera “incompleta” o me faltase algo…y, ni mucho menos, he recibido unos “poderes mágicos” que hacen que ahora todo sea más fácil.
¿Entonces? ¿Ha sido simplemente un paso más en el camino?
Ha sido…
…el momento de decir en voz alta que “sé de quién me he fiado” y que seguiré confiando: cuando no entienda, aunque no vea o aunque me tiemble el corazón.
…el momento de entregar, una vez más, toda mi vida: cada historia, cada encuentro, cada vuelta.
…y el momento de firmar un “para siempre” con quien cuida cada paso de mi camino y está ya en el lugar que aún no he dejado de buscar.
Dice Ana María…
Dice Ana María, en su carta 220, que la Voluntad de Dios “se manifiesta por medio de las circunstancias en las que nos encontramos sin haberlas buscado”. Conocer y cumplir su Voluntad, ese es el secreto…en los días de silencio y en los que están llenos de su paz…Y ese día fue también el momento de decirle: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu Voluntad”.
Llevo ese 29 de agosto clavado en el corazón…
Y es que parece que todavía siento cada gesto, cada palabra, cada detalle…que me hablan de una entrega que devuelve todo multiplicado por cien.
Una entrega que no se deja poseer por nada; que no provoca amargura ni tristeza, sino que capacita para amar incondicionalmente a todos; y que tampoco es sumisión infantil ni comodidad institucional, sino discernimiento comunitario para buscar el querer de Dios antes que los propios proyectos y asuntos.
Una entrega que “tiene que doler”, en una misión con rostros y lugares concretos. Y sí, una entrega que “asusta”, pero que hace falta: para recordar, con alegría, que el Evangelio es verdad y que vale la pena dar la vida por él.
SOR MARÍA DE JESÚS – 26.10.26













